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Opciones de cena de Navidad para evitar agobios

¿En serio estáis pensando en la cena de Navidad? ¿A 9 de noviembre, cuando todavía no habéis hecho ni la digestión del magosto?

Cena de Navidad.

La planificación de la cena de Navidad se ha convertido en un motivo de crisis, una cuestión de Estado con su propio apartado en el Consejo de Seguridad de la ONU. Un cisma, un….una chorrada.

¿Cuántas veces os habéis visto 12 horas en la cocina, intentando recetas que parecen escritas en sánscrito con las que siguiendo esos 162 sencillos pasos (y “truquis”) triunfaréis con la familia y los amigos?

Stop.

Cena de Navidad.

Afortunada o desafortunadamente la Navidad es larga y si algo le sobra son días de celebración. Os proponemos que, sin renunciar a las pantagruélicas comidas pre-bicarbonato -de las que también hablaremos, no os preocupeis- le deis una oportunidad a una cena con el tiempo de preparación mínimo pero con un punto mucho más glam y desenfadado: unos muy buenos embutidos con su maridaje personalizado.

Aviso: absténganse de continuar con la lectura los que no entiendan el divorcio entre el vino y el jamón.

Al jamón serrano le queda de maravilla hasta un gorro de piscina pero probad a acompañarlo con una cerveza de tipo Ale y un buen pan de nueces. El contraste es espectacular y potencia hasta el cénit al rey de los embutidos.

Otro maridaje ganador son el lomo embuchado y el zumo de tomate. Un loncheado de cerdo Duroc, aceite de oliva y parmesano rallado mejora, si es que se puede, acompañándolo de zumo de tomate  cócktail o en su versión más natural.

Cena de Navidad.

Al fuet y al salchichón, sin embargo,  le van como anillo al dedo las bebidas espumosas como cavas o lambruscos. Os recomendamos servirlos con algún vegetal encurtido para disfrutarlos más.

Y cerrando el círculo de lo supremo un embutido como nuestro chorizo. Que os vamos a decir, nos pierde disfrutar de lo bueno y os invitamos a probarlo sobre pan de cristal con un buen vino dulce. Aunque lo eclipse el sabor y el aroma de nuestro curado, no le queda mal.

Si, lo sabemos, no esperaréis a Navidad, pero la idea os la hemos dado, que conste.