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Una cunca de caldo gallego te hace fuerte

“Me gusta la cinta verde porque es color esperanza. Me gusta el caldo gallego porque me llena la panza”. Este dicho popular deja claro que el caldo gallego alimenta. Es uno de los platos estrella de Galicia y también una de las elaboraciones a las que mejor le sienta nuestro chorizo.

caldogallego

El chorizo de Torre de Núñez en el caldo gallego es fundamental para darle ese sabor tan característico que lo hace único.

El verdadero caldo gallego, como menciona el famoso gastrónomo «Picadillo», es un caldo enxebre, que sólo lleva una mezcla de patatas, habas, verduras, unto de cerdo. Pero, como él mismo dice: «Ahora que los gallegos tenemos algo más de dinero, daremos una receta más condimentada». Poner a la lumbre un pote con agua, los feixóns o habas blancas y los huesos. Poner los grelos lavados y partidos con las manos en un recipiente diferente con agua hirviendo para quitarles parte del amargor. Se retiran y se reservan. Cuando comience a hervir el agua con las habas, añadirle el unto. Al pasar 45 minutos, incorporar las patatas cortadas en trozos no demasiado grandes y los grelos. Dejar todo a la lumbre hasta que esté bien cocido y, para finalizar, rectificar de sal.

Hace falta recordar que el caldo gallego se puede elaborar tanto con grelos ­-como en esta receta- como con nabizas o repollo, según la temporada. Además, con la misma base del caldo gallego, sin las carnes, sustituyendo el grelo por calabaza pelada y cortada, se consigue uno de los caldos más tradicionales, sobre todo de vigilia, a lo que sólo le hay que añadir por encima un sofrito de cebolla con pimiento molido y aceite.

El caldo gallego resucita a los muertos. Sobre todo en días así, de frío y lluvia. Además, dicen que cura la resaca, lo que quiere decir que para estos días de Entroido puede ser tu mejor aliado.