Esta Navidad, menos dulce y más jamón

Llega la época de los grandes atracones. Del marisco, de los platos tradicionales y contundentes que ya preparaban las abuelas, de todos esos dulces navideños. Muchos dulces.

Jamón Torre de Núñez

Los turrones, las mantecadas, los polvorones, las peladillas, los roscos de vino, el mazapán… La Navidad engorda, está claro. Pero no pasa nada, tampoco vamos a dejar de comer lo que nos gusta en esta época tan especial. ¡Es una vez al año! Tan sólo os queremos recordar que el dulce, en exceso, no es lo mejor para vuestro organismo. Hay que consumirlo moderadamente.

No vamos a ser nosotros los que emprendamos ahora una cruzada contra el azúcar. También nos gusta darnos un capricho. De hecho, también aporta sus beneficios: la energía o, por ejemplo, previene alteraciones del sistema nervioso. Pero siempre consumiéndolo de manera responsable.

Una alimentación saludable es una cuestión de la frecuencia en la que se come cada alimento, pero también de la cantidad. Si nos gustan los dulces, podemos intentar comerlos en una cantidad más moderada.

Jamón Serrano Reserva Torre de Núñez

Menos dulce y más jamón

El jamón se cuela en buena parte de las casas en Navidad. Es el aperitivo perfecto y, en muchos casos, el regalo perfecto. Nosotros de esto sabemos mucho: nuestros jamones llevan más de 50 años entrando en vuestras casas para haceros felices en estas fechas. Imaginad nuestro Jamón Serrano Duroc Gran Reserva 18 meses con un gran lazo. ¿Guapo, verdad?

Obviamente, nadie os va a decir que hay que sustituir el dulce por el jamón. No tiene sentido. Cada cosa tiene su momento. Simplemente, como siempre, queremos que os sintáis bien, cuidaros y, para eso, os recomendamos moderación a la hora de consumir dulce y no tanta a la hora de consumir jamón. Porque el jamón serrano es un producto nutritivo y rico en minerales. Destaca el alto valor en proteínas, necesarias para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo, especialmente indispensables para los músculos y el cerebro.

Según los expertos, el abuso del dulce aumenta el colesterol y los triglicéridos, genera adicción y, en adolescentes, puede producir desequilibrios en la piel. A los más pequeños los excita y aumenta la hiperactividad.

En Navidad comed de todo, pero siempre de una manera moderada.

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