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Las vacaciones de Fociños.

Esta semana se acaba el verano y va siendo hora de hacer balance.

Fociños se ha pegado a Mauro Lamela, nuestro Export Manager, y ha recorrido la costa nacional de playa en playa, de chiringuito en chiringuito. Tras surcar todos los mares y piscinas posibles, se negaba a creer que el verano acababa, y se resistía a volver. Veamos cómo empezó todo…

Fociños pidió vacaciones, y descubrió la playa.

Estando un día en las instalaciones de Torre de Núñez, compartiendo merienda con varios de nosotros, Fociños escuchó que tratar de cuadrar el planning vacacional de los empleados había sido una odisea, pero que finalmente estaba hecho, y con todos satisfechos. Rápidamente nos dejó claro que el planning no estaba acabado, pues a él nadie le había dicho cuándo se iba de vacaciones.

Tratamos de disuadirlo con evasivas, y a modo de distracción, decidimos llevarlo esa misma tarde a la playa. Nos acercamos con nuestro cerdito a Playa Arealonga, en Vicedo, y ocurrió el desastre. Fouciños quería más. Exigía más. Y no le culpamos, si una imagen vale más que mil palabras, esta es la mejor explicación a la situación en la que nos encontrábamos.

Encontramos la solución a sus vacaciones.

Fouciños era feliz en la playa, sólo había que verlo. Necesitaba la playa. Pero en Torre de Núñez le necesitábamos a él, de eso tampoco había duda. Entonces surgió el milagro.

Nuestro Export Manager, Mauro Lamela, había pospuesto sus vacaciones hasta el otoño (no sabemos muy bien por qué). El caso es que tenía por delante un verano de reuniones y eventos a lo largo y ancho del país, incluidas ciudades con playa. Propuso a Fociños que le acompañara, y nuestro cerdito divisó el paraíso. El trabajo que ama y su nuevo amor, la playa. Era la idea perfecta.

Así lo hicimos, Fociños acompañaría a Mauro durante todo el verano. Visitaron Asturias, San Sebastián, Barcelona, Valencia, Murcia, Málaga…

Conquistó a nuevos amigos con Torre de Núñez

Sucedió en Mallorca, a principios del pasado mes de agosto. Una mañana que Mauro aprovechó para hacer unas gestiones, Fociños decidió ir solo a la playa. No lo había hecho antes, pero estaba preparado. Y tanto que lo estaba. Comenzó pidiéndole a los de la toalla de al lado que le hiciesen unas fotos posando en su flotador, y la pareja no solo accedió, sino que acabó invitándolo a comer.

Fociños accedió a cambio de que le dejasen llevar los entrantes, y se presentó a comer en la dirección acordada cargado de productos de Torre de Núñez. No hubo más que hablar. Había nacido una amistad.

Ahora que las vacaciones se han terminado, Fuciños ha vuelto con nosotros, y le queda mucho trabajo por delante. Pero está contento: tiene muchos viajes programados y ha hecho muchos amigos. En Torre de Núñez ya nos estamos preparando, pues Fociños los ha invitado a conocer las instalaciones.

¡Vienen en noviembre!

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