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Este año ¡nos vamos al Entroido de Xinzo!

Ha llegado nuestra semana favorita del año: ¡Viva o Entroido!

vialethes.es

La semana de Entroido nos hace conectar con el niño que llevamos dentro, y si crees que tú ya lo has superado, quizá debas darle una oportunidad para que se manifieste.

Por genuino, por auténtico y por gastronómico, este año nos disfrazamos en el Entroido de Xinzo de Limia.

Un poco de historia

El carnaval tiene un origen impreciso. No existen documentos que atestigüen el origen de la celebración de máscaras, si bien todos los carnavales europeos parecen estar vinculados con las celebraciones romanas en honor al dios Baco, las fiestas Saturnales.

A su vez, estas fiestas, estarían relacionadas – los romanos fueron muy de hacer suya cuanta práctica ancestral fueron conociendo – con una festividad sumeria en las que se bebía y comía en honor a los dioses, que bendecirían la cosecha que estaba por venir.

Pero esto es remontarnos a hace más de 5000 años y el entroido de Xinzo, por mucha tradición que tenga, no llega tan lejos de momento.

Foto: Xesús Fariñas. La Región.

Lo que sí tiene el entroido de Xinzo es el título de “carnaval más largo de España” durando la friolera de 30 días. El entroido va guiado por los fines de semana, que tienen título propio. Así, se dá el pistoletazo de salida con el domingo oleiro seguido por el fareleiro, corredoiro, entroido y, después de enterrar la sardina y quemar el meco el miércoles de ceniza, se termina la fiesta con el último fin de semana de disfraces: el de piñata.

La celebración

Los documentos más antiguos y los más mayores del pueblo coinciden en recordar el Entroido como la celebración más importante del año. A mucha distancia de las fiestas patronales o la Navidad, el entroido marca el ritmo de Xinzo como meta y como finalidad. De hecho, una vez finalizado – y superada la resaca y las agujetas – el antelano ya empieza a trabajar en el del próximo año: reparar carrozas, diseñar nuevos disfraces, adaptar las máscaras, etc.

Durante la fiesta, la música, la gastronomía, el vino y el baile son la única constante que marca el pulso de los participantes. Como es una fiesta en la calle, los elementos que hemos mencionado son básicos para alejar el estepario frío de la localidad ourensana (tan característico como desagradable).

Casa do Patrón

Es, además, una fiesta de día. Siempre se ha salido pronto por la mañana para lucir las comparsas y bailar con las bandas que recorren el pueblo despertando a los más rezagados a golpe de bombo. Se toman los vasos en la calle de los vinos entre niños corriendo, pantallas “cogiendo” y todo, todo un pueblo bailando y riendo. Lo tradicional es alargar al máximo la hora de irse a comer el cocido o el lacón, que las mujeres hacían tradicionalmente en ollas a pares para que durara lo menos los cuatro días “fuertes” del año.

Cocido, filloas y vino como reconstituyentes para poder cambiarse de disfraz – lo mínimo para un antelano de pro es hacerse un disfraz al año. ¡Echad cuentas del “fondo de armario” de un limiano medio! – y volver a salir a bailar con las charangas de tarde hasta que los músicos aguanten.

Las pantallas:

La Pantalla es la figura por antonomasia del entroido limiao. De pulidísimos rasgos – es la única máscara afilada (en tres dimensiones y no plana) de toda Galicia – este ser ancestral porta como elementos característicos dos vejigas, un cinturón de campanas de bronce, un fajín rojo, una capa con axóuxeres y cintas de colores y la lazada de hilo en el cuello. Estos coloridos “complementos” se visten sobre una muda de lino que irá siempre limpia y planchada. Coronando el traje, se coloca la máscara que da nombre al personaje, una carauta hecha con fieltro y papel que emula la cara de un demonio burlón y que invariablemente llevará impresos en el cuerno motivos astrales.

Es tan imponente la pantalla, que no es infrecuente que los que la ven por primera vez se asusten.

La Región

Baila moviendo su pesado cinto y agitando las vejigas en una danza que se conoce como sofraldeo. Se mueve cadenciosa y viril sobre si misma para lucirse y recordar que es ella la dueña incontestable del Entroido. Es la pantalla la que pone orden e impone desorden.

Cuando echa a correr persiguiendo al infractor de la fiesta – el que se ha atrevido a salir sin disfraz – el suelo del barrio de abajo tiembla como si se abriera la tierra.

Literalmente, la pantalla no ve cuando corre. Es como un caballo suelto que solo puede mirar hacia adelante. Por esto y por respeto a su función, la gente sabe que debe apartarse. Además, la pantalla es una figura intocable. Ni por broma ni por desconocimiento debe agarrarse o bloquear al ejecutor del Entroido.

Pero no vayáis a concluír de esto que la noble figura ensombrece lo más mínimo la diversión. De hecho, muy por el contrario, la pantalla representa el triunfo de la carne, de la diversión y de la ruptura con los rígidos patrones a los que nos ceñimos el resto del año. Simbólica e irónica, la pantalla “castiga” al que no participa de la fiesta obligándole a pagar unos vinos – y en contadas ocasiones mostos si la portan menores – para que la próxima vez se lo piense y no rompa el desenfrenado orden de un reino de máscaras en el que ella, durante los días que dura, gobierna.

Así que ya habéis visto, ¡este año toca ir a divertirse a Xinzo!

Aunque como dicen ellos, si no te gusta el cocido, no eres de disfrazarte y la tradición no te interesa, seguide para Verín que o Entroido de Xinzo está cheo.

¿Qué os ha parecido el post? ¿No os dan ganas de ir a probarlo? Nosotros ya estamos preparados.